
Chicago Bulls, no fue un equipo exitoso hasta la llegada de Michael Jordan, aunque tampoco fue un equipo poco habitual de playoffs, nunca con carrras especialmente largas o aspiraciones reales al título. Ni siquiera fue el primer equipo de la ciudad de Chicago, tras dos intentos previos que salieron mal, y desaparecieron, o fueron trasladados, cómo es el caso de los Chicago Packers, que actualmente son los Whasington Wizards. Pero la influyente ciudad de Chicago no podía estar sin equipo NBA, siendo la ciudad más importante y llamativa del frío Medio Oeste norteamericano. Por eso surgen los Chicago Bulls en el año 1966, por traer a Chicago la máxima liga del baloncesto mundial.
Cómo ya hemos mencionado, aunque no malas, tampoco fueron excesivamente brillantes las temporadas previas a la llegada del que se convertiría sin ninguna duda en el mejor jugador de baloncesto de la historia. Conocido cómo un equipo rocoso, que apretaba en defensa, pero sin una producción anotadora capaz de complicar las cosas a los contenders claros al título.
Pero todo iba a cambiar. Para empezar, en el draft del 1981, los Lakers y los Bulls, se jugaron a cara o cruz quien se llevaba el primer pick del draft, del cual obviamente saldría Magic-Johnson. Los Bulls perdieron, y quien sabe si esto no influyó en que el equipo de Chicago pudiera conseguir la ronda que les llevaría a obtener a Michael Jordan. En el draft de 1984, Michael se presentaba a las elecciones tras haber ganado la liga universitaria en su universidad, North Carolina, y su cartel era alto. Pero las cosas eran muy distintas, y los equipos se centraban más en intentar conseguir un pívot top que en adquirir al mejor jugador del draft. Eso fue lo que permitió que los Bulls se hicieran con Michael en la posición 3 del draft de ese año, por detrás del "The Dream" Olajuwon, y del maltratado por las lesiones Sam Bowie. Todas estas pequeñas decisiones marcaron la historia de los siquientes años del baloncesto norteamericano.
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Ante esta nueva situación con la que se encontraban tras la inesperadallegada de Jordan. Muchos periodistas deportivos de la época creen firmemente que los Chicago no tenían entre sus rincipales posibilidades contar en su roster con el escolta de North Carolina. Pero en la situación en la que estaban, decidieron apostar por él. y apostarlo todo además. Crearon un roster a su medida, siendo él la pieza angular del proyecto.
Charles Oakley y Paxson eran los principales compañeros de un Jordan que dejó su sello en la liga desde la primera temporada, la 1984-1985. En esta temporada consiguió hacerse con el premio al rookie del año, más que merecido, tras unos números de escándalo en su temporada rookie. Pero el sello Jordan aparece para quedarse en la siguiente temporada, la 1985-1086, cuando mete a unos Bulls un tanto mediocres en los playoffs, a base de buenas actuaciones, y sobre todo, a pesar de ser barridos por los Boston Celtics, Jordan consigue 63 puntos en un partido de playoffs, dejando asombrado a la estrella de Boston Larry Bird.
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Jordan y Pippen, pareja para la historia
Tras una temporada de más de lo mismo: Jordan contra el mundo, llegaba el momento de hacer cambios. Jordan solo te valía para alcanzar los playoffs, pero a poco que te encontrabas en contexto de postemporada con un equipo contender te mandaba para tu casa sin muchas posibilidades de hacer nada.
El equipo directivo y de ojeadores delos Chicago Bulls se movió y mucho, conscientes de que la offseason de 1987 era la oportunidad para mejorar el equipo. Y lo consiguieron, vía trade con los Seattle Supersonics se hicieron con el grandísimo alero Scottie Pippen, con el que Jordan haría una pareja de ensueño.

Pero el camino no estaba hecho todavía, quedaba amarrar muchos cabos sueltos del roster, y encontrar el momento histórico clave para que Pippen y Jordan implantaran su más que avisado dominio sobre la NBA. El primer año de Pippen, la temporada 87-88, los Bulls de Jordan llegaron de nuevo a playoffs,pero a la hora de afrontar el gran reto de traer a Illinois el primer anillo de la historia, fallaron contra los Bad Boys de Detroit. la que será la principal pesadilla deportiva de su carrera.
La siguiente temporada hubo una clara mejoría en el entendimiento de las mecánicas baloncestísticas de la dupla Pippen-Jordan. ya no iba cada uno por su lado, ya estaba Pippen empezando ser la segunda espada del que, seguramente sin su ayuda, no hubiera dejado el legado del mejor baloncestista de la historia. Los dos siguientes años, las buenas actuaciones corales de todo el equipo no tuvieron el tan ansiado trofeo que estaba al caer, al verse superados de nuevo, en ambos años convirtiéndose en 3 temporadas consecutivas por Detroit Pistons. Mencionar que, las solo 4 horas en coche que separan estas dos ciudades, un paseo para E.E.U.U. acrecentan mucho la rivalidad de ambos equipos

De tres en tres
Llegaron los 90 y era el momento del rey. Jordan y sus Bulls ya no tenían excusa que valiese, el roster estaba confeccionado a la perfección para dar el asalto perfecto a la tan preciada NBA. Mencionar que gran parte de la culpa de los anillos conseguidos por Jordan la tiene su entrenador, Phil Jackson, uno de los grandes entrenadores de la historia de la NBA, que consiguió retroalimentar perfectamente el juego del resto del roster con el de la pareja de moda: Pippen-Jordan, de modo que los Chicago Bulls se convirtieron en un equipo imparable, bajo el liderazgo absoluto del rey del baloncesto. Por fin llegarían los anillos a Illinois.
Los anillos llegaron, el momento de Michael Jordan era ahora. En la temporada 90-91 se cobraron la tan ansiada revancha contra los Detroit Pistons, los cuales si no hubieran estado a ese nivel, quién sabe si Jordan no hubiera tenido que ponerse los anillos hasta en los dedos de los pies. Sacada la espinita de Detroit, los anillos llegaron seguidos, a la par de los récords individuales que Jordan no paró de batir en toda su carrera. Los Lakers, Portland y Phoenix fueron las víctimas de las finales de la tormenta perfecta que llegaba desde el este. Tres anillos consecutivos entre el 1990 y el 1993, marca que no se hacía desde la década de los 60 con los Celtics de Bill Russell, y que solo repetirían los propios Bulls años más tarde, y los Lakers, a inicios de los 2000.
Pero no todo fue un camino de rosas para Jordan. Tras la consecución del tercer anillo, decidió retirarse de la NBA, con motivo oficial de la muerte violenta de su padre, aunque los más escepticos también añaden factores cómo su posible ludopatia, etc. Dejó así camino libre para que los Rockets del que fue 1º del draft en su año ganasen dos anillos seguidos. Los Bulls por su parte siguieron compitiendo de la mano de Pippen, aunque sin el rey, su dominio no era tan obvio.
Pero a finales de la temporada 94-95 Jordan decidió volver, incorporándose a una plantilla de los Chicago Bulls que consiguió meter en los playoffs, pero que se verían superados por los Magic de Orlando. Pero la siguiente temporada completa de Jordan no iba a ser menos que las anteriores. Vuelta al anillo, con un récord de 72-10 en temporada regular. Mencionar que la llegada de Roddman desde San Antonio fue clave para reinstaurar la dinastía de Chicago. Y las siguientes temporadas, pues dos anillos más. Dos rachas de 3 anillos consecutivos en 8 años, de los cuales Jordan estuvo retirado practicamente dos. ¿Acaso esperabais algo distinto del rey?

Una vez acabado el reinado del mejor jugador de la historia del baloncesto, comenzó el diluido reinado de Popovich, el mejor entrenador de la historia, llevándo a sus Spurs a 5 campeonatos y 22 clasificaciones consecutivas a Playoffs...
